Crónica de un día de íntima Hermandad
27 de marzo de 2024, miércoles santo conquense, un día que pasará a la historia de ésta Hermandad y de toda la comunidad nazarena conquense.
Amanecía un lluvioso día en la ciudad de Cuenca, con la citación a todos los hermanos y banceros a las 10h en la Iglesia de San Pedro para la puesta en andas de nuestra Sagrada imagen titular, con ello comenzaban las ilusiones y esperanzas de poder realizar un precioso desfile procesional, adecuando el paso y dando los últimos retoques gracias a los hermanos presentes.
Se aproximaba la hora del inicio del desfile procesional de «El Silencio» y la lluvia en la ciudad amurallada de Cuenca no cesaba. Todo estaba listo, pero las esperanzas se desvanecían con el paso del tiempo, tocaba esperar la decisión de la Junta de Diputación de la Junta de Cofradías con las Hermandades del Miércoles Santo. Parecía, cual profecía, que todo estaba escrito.
En el reloj marcaban poco más de las 13.00h cuando la esperada y nunca deseada noticia se hacía eco en la comunidad nazarena conquense. «La Procesión del Silencio queda suspendida por las condiciones meteorológicas», motivado por la lluvia y la alerta amarilla por viento con rachas previstas de más de 80km/h.
Un gran jarro de agua fría sobre las ilusiones y emociones de todos los conquenses, en particular de los hermanos y hermanas del miércoles santo, que veían que tras un largo año de espera, éste se volvía amargo e impedía disfrutar del desfile que tanto ansiaban.
La maquinaria de la comunidad nazarena seguía encendida, era una cosa imparable, había que vivir ese día tan especial, los actos y cultos debían continuar y así fue, así se iban sucediendo.
La Junta Directiva de la Hermandad reiteraba la citación prevista a banceros, portainsignias y a todos los hermanos que desearan acompañar a nuestra Sagrada Imagen en el Templo de San Pedro a las 19.30h.
Así es como se vivió un miércoles santo diferente, un íntimo día de hermandad y cercanía que la lluvia lo convertía en especial.
Especial por lo vivido esa tarde y por ser la primera vez desde la fundación de esta Hermandad que La Negación y sus hermanos no desfilaban por las mágicas calles de Cuenca.
En un Templo de San Pedro repleto de fervor y emoción, de nazarenos y hermanos de las distintas hermandades, nuestro Consiliario D. Pedro José Ruiz realizaba una emotiva alocución. Tras ello, con las oportunas instrucciones de nuestro Capataz, D. Jesús Page, los Banceros de La Negación alzaron sobre sus hombros el paso con el máximo respeto y rigor, el motete «Ter Me Negabis» inundaba la iglesia, nuestras almas se estremecían.
Los reporteros del canal CMM realizaban una entrevista al Secretario de la Hermandad, D. Juan Carlos Muñoz, que relataba lo particular de este día mientras los hermanos terminaban de adecuar el paso dejando lista nuestra Sagrada Imagen para la veneración y el culto en la Iglesia.
En particular, un día íntimo que finalizaba con la tradicional merienda del bocadillo a los banceros y portainsignias y en el ágape de fin de procesión ofrecido a todos los hermanos presentes en el «Rte. La Ceca».
Viviendo realmente un auténtico día de hermandad entre emociones y sentimientos, sinceros abrazos y recuerdos que sin duda perdurarán mucho tiempo mientras, con fe esperamos que llegue 2025 para redimir los momentos amargos de éste día.


