Conjunto escultórico

La Soledad de San Pedro y el “Flevit Amare”

La recuperación de un patrimonio perdido en la contienda civil, tallado por el escultor conquense Vicente Marín Morte.

Un Legado Recuperado: El Origen de 1997

El Conjunto Escultórico de La Negación de San Pedro es el resultado gratificante del esfuerzo de la Hermandad por recuperar un paso perdido en la contienda civil. Desde 1997, desfila por las calles de Cuenca esta soberbia obra del escultor conquense D. Vicente Marín Morte, que supo capturar el momento de la máxima crisis de fe de San Pedro.

La obra fue tallada en madera de tilo y abedul, y policromada sobriamente al óleo, huyendo de dorados y plateados, tal y como se identifica a la imaginería procesional conquense.

El Dramatismo Escénico: Una Puesta en Escena “Atrevida”

El conjunto destaca por el dinamismo de todas sus imágenes y una puesta en escena calificada de atrevimiento por la ubicación de sus figuras, logrando la máxima expresividad en la representación del pasaje evangélico. Estilísticamente, el escultor plasma la característica renacentista de trazados suaves y delicados, combinada con aspectos barrocos como los pliegues exagerados de las vestimentas.

Las Figuras y la Acción

La escena se desarrolla en las escalinatas del atrio del sumo sacerdote Caifás y se compone de tres figuras principales:

  • San Pedro: Muestra una clara actitud de huida con intención de desaparecer. Se encuentra enmarcado entre dos pebeteros de luz natural. Lo más importante es el rostro compungido, mostrando su Arrepentimiento tras negar a Jesús por tercera vez, marcándole las lágrimas surcos en sus mejillas.

  • El Soldado del Sanedrín: Ascendiendo por una escalinata lateral, blande su “pilum” para prenderle, con una expresión dibujada entre la duda y la fiereza. El escultor lo sitúa atrevidamente subiendo desde las propias andas, escuchando a su vez las acusaciones.

  • La Portera de Caifás (La Mujer): Sentada junto a un brasero de luz natural, esta figura recuerda en su actitud elegante, su atuendo y su bello rostro a una «sibila» clásica.

El verdor de las hiedras y los focos de luz natural contrastan con el color calizo de las piedras del atrio, acentuando el juego de luces y sombras del conjunto en la noche blanca del Miércoles Santo.

El Alma del Paso: Soledad y Arrepentimiento

Con el conjunto escultórico se logró el aspecto más difícil de la escena: mostrar y transmitir la soledad de Pedro en esos momentos.

El logro artístico final fue conseguir plasmar la soledad del hombre, la soledad de todos los hombres que luchan entre la duda y la verdad, entre la Negación y las lágrimas. Porque el hombre duda. Duda y se arrepiente.

El Mensaje de “Flevit Amare

Como una de las anécdotas de mayor interés y valor sentimental, el frontal de las andas recupera la leyenda latina “FLEVIT AMARE” (“Lloró Amargamente”), inscripción que figuraba en las andas del desaparecido paso de 1908 y que resume toda la carga emocional de la escena.

Este título fue utilizado por los Hermanos Mayores del año 1999 para regalar a la Hermandad una marcha procesional de gran valor: “Flevit Amare, las lágrimas de San Pedro”, del músico y compositor conquense Pedro J. García Hidalgo.

Datos Técnicos

El conjunto escultórico se ajusta al resto de los pasos procesionales que desfilan en la noche del Miércoles Santo.

CaracterísticaDetalle
Peso Total (con andas)1.200 Kg
Banceros (Portadores)48
AutorD. Vicente Marín Morte
Año de estreno1997